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La Ley General de Salud Mental, Vencer o Convencer.

CEN DEL PRI Domingo, 02 de agosto de 2020



Seleciona un color
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“La vocación de la política es
construir el espacio que compartimos”.
Felipe González Ex Presidente de España

 

En días pasados se suscitó en nuestro país una discusión en el debate público en relación con el Dictamen por el que se pretende expedir la Ley General de Salud Mental, de las Comisiones Unidas de Salud y Estudios Legislativos, a iniciativa del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo encabezados por su coordinadora la Senadora Geovanna Bañuelos de la Torre.


Como ya se ha referido en este espacio, diversas organizaciones de la sociedad civil y la Secretaría de Atención a Personas con Discapacidad tanto del Comité Ejecutivo Nacional, como de los Comités Directivos Estatales nos manifestamos en contra de la aprobación de esta iniciativa, por considerarla un retroceso en cuanto al acceso a los derechos humanos de las personas con discapacidad.


Aquí me parece pertinente resaltar una cuestión, este hecho no puede considerarse como una victoria de la sociedad civil y una derrota de las Comisiones Legislativas y mucho menos de sus proponentes. En la construcción de un espacio que permita el acceso a los derechos humanos de las personas, no hay victorias ni derrotas. La intención de esta Secretaría, no fue vencer, sino convencer a través de argumentos, que la propuesta no está apegada a los Bloques Constitucionales y Convencionales de los Derechos Humanos, en particular a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y diversos artículos de la Constitución.


La intención de detener este proceso y llevarla al parlamento abierto, no representa la victoria en una contienda, sino la construcción de un consenso, que tiene que darse al exterior de los recintos parlamentarios. Es decir, los acuerdos políticos que ahora exige la sociedad civil, deben darse más allá de las representaciones parlamentarias, para incluir a los diversos actores de la sociedad civil que reclaman una legitima intervención en los asuntos públicos.


Pretender que los partidos políticos son los únicos espacios de incidencia y representación política es una visión anacrónica.


Las organizaciones de la sociedad civil, agrupan a ciudadanos que convergen en una causa, surgen ante los vacíos de representación de los partidos políticos, en consecuencia éstas organizaciones son recíprocas de los partidos, no opositoras de los mismos, los nuevos consensos deben conducir a encontrar puntos de convergencia entre dichas organizaciones y partidos, a través de sus representaciones legislativas o ejecutivas.


Y es justo lo que tenemos que celebrar, respecto a la pausa en el trámite legislativo de la Ley General de Salud Mental, que el Senado de la República comprendió que el consenso debería ser más amplio que el alcanzado al interior del recinto. Dado que tanto sociedad como Senado, coincidimos en que la salud mental es un tema que requiere acciones puntuales para mejorar el acceso a este derecho para la población en general.


Sin embargo, la confrontación radica como ya se ha expuesto, en que el dictamen presentado no se apega de forma estricta a nuestro marco legal y podría ocasionar severas violaciones a los derechos humanos de la población. Esto, en consecuencia nos obliga a reconocer los puntos en donde se converge, para posteriormente a través del diálogo encausar este debate hacia la mejora de los proyectos.


Es por ello que, pensar que los sucesos anteriores significan una contienda, con vencedores y vencidos, nos llevará a posiciones irreconciliables con los actores políticos, que son responsables de la aprobación de dicha ley. Como ya lo expuse, más que vencer, necesitamos convencer, a partir de que tenemos puntos en común, para tomarlos como base y establecer los alcances que mejor beneficien a la población, pero sobre todo a las personas usuarias de los servicios de salud mental, que hoy día y de acuerdo a ciertas observaciones de los Comités de Derechos Humanos, sufren severas violaciones a sus derechos humanos, las cuales no son prevenidas, investigadas y sancionadas y para ellos no existe reparación del daño y garantía de no repetición.


Por ello, fue altamente enriquecedor que durante este debate, participaran personas usuarias, como Ilse Gutiérrez y Víctor Lizama, quienes compartieron sus experiencias y propuestas para mejorar las políticas públicas de acceso a los derechos humanos, para ellos mi reconocimiento y gratitud por el aprendizaje y la convergencia que nos permite la construcción de mejores instrumentos legislativos y políticas públicas.


De igual forma, esta fue una causa que unió a organizaciones civiles y personas con discapacidad, no necesariamente usuarias de servicios de salud mental o integrantes del conjunto de las personas con discapacidad psicosocial; esto nos debe conducir a pensar que solamente unidas las personas con discapacidad podemos incidir en la construcción de las políticas necesarias para eliminar las barreras que impiden o limitan el acceso a nuestros derechos humanos, hago votos porque esta unidad sea permanente.


Finalmente, quiero destacar que el PRI fue el único instituto político que en primer término y a través de la Secretaria, se manifestó por ampliar la discusión e intentar convencer a las Comisiones del Senado que este proyecto era un retroceso, reconocemos el interés y la coincidencia del Grupo Parlamentario en el Senado encabezado por el Senador Miguel Ángel Osorio Chong, y en particular a las Senadoras Claudia Anaya, Sylvana Beltrones, Nuvia Mayorga y Beatriz Paredes que atendieron a las organizaciones y personas usuarias. De igual forma mi reconocimiento a la estructura de la Secretaría desplegada en todo el territorio nacional que difundieron y apoyaron la necesidad de la construcción de un consenso con la sociedad civil.


Confío plenamente en que todos estos actores políticos y sociales, mantendremos la convergencia para lograr el consenso necesario, espero que el Senado de la República tenga la voluntad de lograr un acuerdo con la sociedad civil y sobre todo que se produzca un instrumento legislativo acorde a las necesidades de la población.


Nuevos escenarios surgen en la política, donde la apertura y el diálogo deberán ser las bases para la construcción de los acuerdos, hacia afuera de los recintos parlamentarios o de cualquier otra índole política. Nuestra misión, es encontrar los puntos de convergencia con la sociedad civil, para que en palabras de Felipe González, podamos “construir el espacio que compartimos”.

Norma Angélica Aceves García
Secretaria de Atención a Personas con Discapacidad
Comité Ejecutivo Nacional
#HagamosEquipo

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