DISCURSO | México D.F. Sábado, 25 de julio de 2015

Palabras del licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, durante el evento: Unidad para Continuar la Transformación de México.

Muchísimas gracias amigas y amigos de mi partido.

Amigas y amigos que conforman esta gran estructura de una militancia activa, de una militancia entusiasta, pero especialmente de una militancia comprometida con el progreso y el desarrollo de México; comprometida en su diario quehacer para llevar a México a mejores condiciones.

Saludos con cariño y con afecto a todas las mujeres, jóvenes y hombres que hacen la fuerza del partido.

Señor Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido.

Señoras y señores integrantes del Gabinete del Gobierno que militan en nuestro Instituto político.

Y con gran afecto saludo a los señores Coordinadores Parlamentarios del PRI en el Congreso de la Unión.

Muy apreciados señores Gobernadores, señores expresidentes de nuestro partido.

Señoras y señores dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional de los sectores y organizaciones de nuestra organización política.

Señoras y señores Gobernadores, diputados Federales y locales, e integrantes de Ayuntamientos electos.

Señoras y señores, jóvenes:

Les saludo con afecto y con respeto y agradezco esta gran oportunidad de encuentro con esta gran representación de la militancia activa de nuestro partido.

Reciban, todas y todos, un abrazo cariñoso y afectuoso.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Este acto, quiero compartirles, me recuerda a aquellos que me tocó vivir en campaña, no sólo por la gran oportunidad de saludar y de sentir a la estructura del partido, a nuestra militancia activa; sino, también, les compartía a algunos, que después de estar, y aquí están algunos militantes de Veracruz, hace algunos días, antier apenas, en ese calor intenso, siempre dejó las afecciones de garganta que me recuerdan lo constante que fue la campaña.

Pero podía faltar algo de voz a veces, pero lo que nunca faltaba, como hoy no está ausente, es la entrega de corazón que el Presidente de la República quiere hacer con su partido.

Este corazón del Presidente, pero de su compañero de partido tiene memoria, tiene afecto y guarda un corazón aquí que siempre mostrará afecto y gratitud para todas y todos aquellos que me han apoyado, que me han respaldado, y que me permiten cumplir con la alta responsabilidad que los mexicanos me han confiado para conducir los destinos de nuestra Nación.

Muchas gracias.

Por su historia, por su permanente compromiso social e innegable contribución al desarrollo nacional, el nuestro, el Partido Revolucionario Institucional, es el partido de México.

A partir de su fundación nuestro instituto político ha hecho propias las aspiraciones de las grandes mayorías; ha defendido y abanderado las grandes causas del país.

Desde su origen, el PRI ha promovido el cambio con estabilidad que ha requerido la República en momentos cruciales.

Gracias al PRI, México pasó de su condición histórica de país de caudillos, a ser una Nación de instituciones.

Nuestro partido fue clave, fue clave para pacificar al país, al dar cauce institucional tanto a la transmisión del poder público, como a las demandas populares de la Revolución, o que surgieron después de la Revolución de 1910.

Desde entonces, democracia y justicia social han sido la motivación y razón de ser del PRI en sus más de ocho décadas de vida.

Fueron los gobiernos priístas los que forjaron las leyes e instituciones del México del Siglo XX, fueron administraciones priístas las que devolvieron a los indígenas y comunidades agrarias, sus tierras y aguas;  fueron los gobiernos del PRI los que tradujeron el Artículo 123 de la Constitución en mejores condiciones de vida para los trabajadores y sus familias.

Fue nuestro partido hecho Gobierno el que construyó centros de salud y hospitales; el que llevó las campañas de vacunación a toda la geografía nacional y él que sentó las bases de la seguridad social con nobles instituciones, como el Seguro Social, el ISSSTE o el INFONAVIT.

Conscientes de que la educación es el más poderoso instrumento de progreso e igualdad social, los gobiernos surgidos de nuestras filas han combatido el analfabetismo y multiplicado la cobertura de los servicios educativos.

Fue la visión del Presidente López Mateos la que puso en manos de la niñez los libros de texto gratuito con los que se han formado millones de mexicanos.

Fueron nuestros gobiernos los que crearon el Instituto Politécnico Nacional, los que edificaron la Ciudad Universitaria y fundaron el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Todas ellas iniciativas de vanguardia, que han impulsado a miles de estudiantes mexicanos a alcanzar sus sueños.

Fueron las administraciones del PRI las que detonaron la industrialización del país, las que construyeron los grandes proyectos de infraestructura nacional e iniciaron la inserción de nuestra economía en el mundo.

Fue el partido el que dio avance a la democracia en México.

No puede entenderse nuestro avance democrático sin el respaldo y apoyo del PRI.

Con visión de Estado, el PRI promovió importantes reformas políticas en favor de la apertura y la pluralidad.

Con la creación de instituciones que hoy son autónomas, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el entonces Instituto Federal Electoral, el PRI respaldó el ejercicio pleno de las libertades y de los derechos ciudadanos.

Todos estos son ejemplos claros y contundentes del cambio con estabilidad que el PRI logró impulsar durante el siglo pasado.

Ahora, en este nuevo siglo, el PRI está decidido a seguir siendo la principal fuerza de transformación y desarrollo nacional.

Con esta determinación, desde el Gobierno de la República hemos emprendido el más amplio y profundo proceso transformador de las últimas décadas.

Con base en el diálogo y los acuerdos, dentro del cauce de nuestras instituciones democráticas, el país ha concretado importantes reformas que permitirán mejorar nuestra vida individual y colectiva.

En esta etapa de cambio estructural, los priístas hemos actuado con elevada responsabilidad, asumiendo el desgaste y los costos políticos que conlleva romper inercias y acotar los privilegios de unos cuantos.

Gracias a esta firme postura en favor de las grandes mayorías, y a pesar de naturales diferencias políticas y de múltiples resistencias de grupo, México logró concretar 12 reformas estructurales que ofrecen nuevas soluciones a los nuevos desafíos de la sociedad.

Son cambios de fondo que amplían los derechos de los mexicanos, que fortalecen nuestro régimen institucional y que impulsan el dinamismo de nuestra economía.

No obstante su reciente aprobación y que sus efectos positivos se verán gradualmente en el tiempo, las Reformas y Políticas Públicas que estamos aplicando ya están mejorando la vida diaria y la economía familiar de los mexicanos.

Doy ejemplos rápidos de ello.

Hoy, gracias a esas reformas, tenemos y habremos de tener cada día más, más mujeres asumiendo responsabilidades públicas en ayuntamientos, en congresos locales y en el Congreso de la Unión.

Se eliminó el cobro de la larga distancia nacional, se ha reducido el costo de la larga distancia internacional; se ha duplicado el número de suores a Internet móvil de alta velocidad.

Hoy contamos con casi 70 mil espacios públicos con acceso a Internet gratuito; prácticamente un millón de estudiantes, de quinto y sexto de primaria se han incorporado a la era digital al recibir una laptop o una tableta de forma gratuita.

Se ha multiplicado por tres el número de escuelas de tiempo completo, y ahora los maestros obtienen sus plazas y ascensos a partir de evaluaciones y méritos propios.

Hoy tenemos acceso mayor a crédito barato y hay además, programas especialmente diseñados para apoyar a los jóvenes emprendedores.

Hoy contamos con una nueva política social con opciones productivas, para realmente combatir de fondo la pobreza y encauzar a sectores de nuestra sociedad hacía niveles de mayor bienestar, sobre todo a partir de su incorporación a la productividad.

Hoy, las tarifas de luz son más baratas para los hogares, los comercios y la industria que se vuelve cada vez más competitiva en nuestro país.

En este año se acabaron los gasolinazos que tuvimos mes a mes.

Y de acuerdo con diversas mediciones de la sociedad civil y del propio INEGI, que es órgano autónomo, la violencia se ha ido reduciendo, poco a poco se ha ido recuperando la tranquilidad de las familias en diversas regiones del país.

Y es gracias a todos estos cambios que existe una alta expectativa sobre el futuro de nuestro país. Cada día son más las empresas nacionales y extranjeras que están invirtiendo en México.

En lo que va de la Administración, las cifras de inversión y empleo son históricas.

Sólo un dato para darle contexto a lo que aquí afirmo: en estos 31 meses se han creado un millón 379 mil puestos de trabajo formales.

Para dimensionar este avance, en sólo dos años siete meses se han creado 175 mil empleos más que en todo el sexenio de la primera alternancia.

Las reformas transformadoras son una gran palanca para acelerar el desarrollo nacional, no fue fácil concretarlas.

Nuestra responsabilidad ahora es seguir instrumentándolas, para que sus beneficios lleguen a todos los mexicanos.

Estas reformas no son las reformas del Presidente. Son las reformas del PRI, de un PRI con visión de futuro y comprometido con México.

Reconozco y agradezco el trabajo responsable de las y los Senadores, Diputados Federales y locales que defendieron, enriquecieron y aprobaron estas reformas trascendentales.

Para cambiar el destino de un país no hay atajos, ni rutas cortas. Al contrario. El camino de la transformación a veces es dar, incluso es cuesta arriba, pero esa es la única vía para llevar a México hacia adelante.

Los mexicanos entienden que las grandes obras no se construyen de la noche a la mañana. Saben que las obras que perduran exigen de un esfuerzo permanente.

Así se expresó en las urnas el pasado domingo 7 de junio, cuando los ciudadanos decidieron otorgarle al PRI y a sus aliados políticos, una sólida mayoría en la Cámara de Diputados.

Ese día un amplio sector de nuestra población, millones de mexicanos que creen y confían en el PRI, salieron a votar y a refrendar su respaldo hacia el proyecto que representamos.

Los candidatos del PRI compitieron, convencieron y ganaron en democracia. Lo lograron a partir de propuestas realistas, de cercanía con la gente, pero, sobre todo, triunfaron gracias al respaldo de una militancia activa y de simpatizantes que reafirmaron su apoyo a nuestro partido.

La adhesión a nuestro partido es la de mujeres y hombres que están profundamente orgullosos de nuestra organización política, de sus principios y de su noble misión de servir a México.

Los priístas no dudan, ni titubean al momento de defender sus postulados y compromisos. Sin pena, ni timidez, los militantes priístas defendemos el proyecto de nación que estamos impulsando en favor del empleo y la prosperidad, en favor de la paz, la educación y la justicia social.

La nuestra es una militancia convencida de ser parte de un instituto político que tiene, como elevada responsabilidad, darle a México rumbo y orden, estabilidad y progreso.

Orgulloso de mi militancia priísta, este día reconozco a mis compañeras y compañeros de partido, a quienes participan con decisión y entusiasmo en los procesos electorales, desde su sección, municipio y distrito.

Celebro el esfuerzo y la pasión de todos ustedes, que en cada rincón de nuestra geografía y durante largas jornadas, salieron a defender nuestras propuestas y el proyecto transformador que estamos concretando en favor de México.

En este emotivo encuentro con mis compañeros de partido, les expreso mi más sincera gratitud por el respaldo y apoyo que invariablemente me han brindado.

Con lealtad inquebrantable, los priístas han acompañado a su Presidente en su responsabilidad de cumplirle a México.

Juntos hemos compartido logros y éxitos, pero también he contado con ustedes en los momentos de adversidad.

Valoro y agradezco a mis compañeros el aliento y la fuerza que me han brindado para sortear las tormentas sin perder el rumbo.

Con su trabajo y resultados, han demostrado que el PRI es un partido organizado, de gran vitalidad y que está en movimiento.

El esmero, dedicación y compromiso de nuestros militantes, permitió al PRI y a sus aliados consolidarse como la primera fuerza política del país.

Expreso aquí mi reconocimiento y felicitación al Presidente del Comité Ejecutivo Nacional y a toda la dirigencia de esta gran organización de nuestro partido.

Ahora corresponde ampliar nuestras bases y atraer más simpatizantes. Lo debemos hacer a partir del trabajo y resultados de cada uno de nuestros representantes populares.

Hoy nos corresponde honrar la confianza de millones de ciudadanos que han respaldado al PRI como la mejor opción de cambio positivo para México.

Esa es la responsabilidad que hoy tenemos con los electores: seguir impulsando un cambio con rumbo, un cambio con estabilidad para el país.

No obstante que algunos se adelantan al calendario electoral del 2018, para nosotros, los priístas, estos son tiempos de trabajar y de cumplirle a México.

Hoy no hay espacios para proyectos personales. Hoy es momento de un proyecto de Nación.

Si algo distingue al PRI, si algo caracteriza al PRI, es su responsabilidad  y seriedad para ofrecer soluciones viables a los problemas nacionales. Sin embargo, no debemos confiarnos.

Hoy la sombra del populismo y la demagogia amenaza a las sociedades democráticas del mundo. En varias naciones estás surgiendo opciones políticas que en su ambición de poder prometen soluciones mágicas, que en realidad terminan por empobrecer a las familias y restringir la libertades ciudadanas.

Las consecuencias de esta nueva ola populista son graves; sus costos se advierten ya en la experiencia que viven otras naciones.

Diversos países que se consideraban democracias consolidadas, porque tenían una sociedad civil fuerte, medios de comunicación independientes, e instituciones sólidas, hoy han dejado de serlo a causa de liderazgos irresponsables.

La historia nos ha enseñado que la condición de una sociedad democrática, libre y plural, perdura mientras quienes encabecen sus instituciones tengan vocación democrática.

Las decisiones populistas, demagógicas e irresponsables, destruyen en sólo unos días lo que llevó décadas de esfuerzo institucional construir.

México tiene que estar consciente de estos riesgos.

Como priístas, tenemos que hacer nuestra parte, debemos seguir poniendo todo nuestro empeño en favor del cambio, pero siempre con estabilidad y con responsabilidad.

Hoy nuestra tarea es mantenernos vigentes y ser una opción confiable para la sociedad mexicana.

En el mundo, pareciera que hay una crisis global de falta de credibilidad y confianza en las instituciones.

Sin embargo, lo que en realidad está ocurriendo es un cambio de paradigma, un cambio de modelo en las relaciones entre ciudadanos e instituciones.

A partir de cambios demográficos, de avances en los niveles educativos y de la revolución tecnológica, hoy las personas están más informadas y tienen a su alcance nuevos medios para expresarse, organizarse y hacerse presentes.

Estas tendencias, lejos de frenarse, se habrán de acelerar.

Nuestro partido necesariamente tiene que renovarse para estar a la altura de esta nueva realidad.

Tenemos que definir juntos el PRI que queremos para los siguientes años.

Una vez más tenemos que actualizar y reformar a nuestro partido para que siga siendo el partido de la transformación nacional.

Es momento de que el PRI actualice su organización y estructura para reflejar las nuevas condiciones y dinámicas sociales del país.

Es momento de que el PRI regrese a las universidades,  que despierte nuevamente el entusiasmo de la juventud.

Es tiempo y oportunidad de que nuestro partido sea un espacio de participación para los jóvenes talentosos, comprometidos con su país.

Es tiempo de que el PRI renueve su misión ética y social en favor de los menos favorecidos, de los que padecen hambre y viven en marginación.

El PRI tiene que ser el partido solidario, el que procura a los adultos mayores y abre oportunidades a las personas con discapacidad.

El PRI tiene que ser el principal aliado de los trabajadores y campesinos; el auténtico promotor de los emprendedores y el firme respaldo de las clases medias que buscan mejorar sus condiciones de vida.

El PRI tiene que ser el partido de la igualdad y la libertad. El partido que reconoce y empodera a las mujeres. El partido que incluye y da voz a quienes son discriminados.

En pocas palabras. El PRI tiene que ser la opción de todos los que quieren construir un mejor país. Debe ser el partido de los millones que quieren un México exitoso y en constante ascenso.

Hagamos del PRI un espacio para escuchar e intercambiar propuestas y opiniones en favor del desarrollo nacional.

Seamos promotores del debate; seamos los primeros en escuchar y tomar en cuenta los puntos de vista de la nueva sociedad mexicana.

El PRI tendrá la oportunidad y la obligación de darle valor y prestigio a la política.

Con acciones concretas en favor de la transparencia, la rendición de cuentas y el combate frontal a la corrupción, las autoridades emanadas del PRI deben ser ejemplo de una nueva mística de integridad en el servicio público.

Demostremos que la política sigue siendo la única forma de lograr acuerdos y conjuntar esfuerzos para trabajar en favor de las grandes metas nacionales, pero, sobre todo, sigamos respaldando a nuestras instituciones; reafirmemos en el actuar cotidiano nuestra permanente vocación democrática.

Como Presidente de México, mi deber es servir a todos los mexicanos sin excepción, y así lo he venido realizando con plena convicción, sin dejar de sentir la gran emoción de ser un Presidente orgullosamente priísta.

Mi compromiso con el partido es honrar a cabalidad la elevada responsabilidad que los mexicanos me han conferido.

Todos los días dedico toda mi capacidad y esfuerzo para cumplirle a México con absoluta lealtad y entrega total.

Señoras y señores:

Gobernar es un privilegio de vida que implica asumir la gran responsabilidad de aportar a la construcción de una mejor sociedad.

A nuestra generación le corresponde seguir contribuyendo a la gran obra colectiva que nos ha sido legada por las generaciones que nos antecedieron.

Demostremos, porque así lo creo, que el PRI es el partido que mejor representa a los mexicanos, porque es el que trabaja para hacer realidad sus aspiraciones.

El valor de la política está en su capacidad de conjuntar los esfuerzos de toda una sociedad para mejorar la calidad de vida de cada uno de sus integrantes.

Esa es la política de altura que tenemos que hacer los priístas todos los días.

Entendamos que somos un partido sobre el cual hay un mayor escrutinio; un partido al que se le exige más y al que se le evalúa con mayor rigor.

Y saben qué.

Qué bueno que así sea, porque efectivamente el PRI es el partido que más le puede aportar a México.

Estar con el PRI significa estar en favor de la transformación nacional, de la responsabilidad y la estabilidad.

Apoyar al PRI es apoyar la paz y la prosperidad de nuestro país.

Impulsar al PRI es impulsar una mejor educación y más oportunidades para los mexicanos.

Estar en favor del PRI es estar en favor de México.

El PRI es el partido que está en constante renovación y preparado para seguir construyendo el México del Siglo XXI.

Muchas gracias.

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