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Agenda verde, vamos tarde

CEN DEL PRI Martes, 01 de octubre de 2019



Seleciona un color
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Viviana Mondragón Lazo


Urge que todos los mexicanos actuemos por el planeta. México es un país en el que muy poco se ha avanzado en los objetivos del Desarrollo Sostenible relacionados con el cuidado del ambiente y la reducción de los efectos provocados por el cambio climático. Es imperativo que lo veamos más que como una moda, un asunto de los jóvenes o que debe preocuparle solo a las próximas generaciones, como una prioridad ciudadana y de gobierno, es decir, con visión de Estado.

Estamos llegando a un punto sin retorno, hay estimaciones que prevén para el 2045 cambios en la superficie terrestre en 55% causados por la acción del hombre sobre el planeta, con lo que iniciará un colapso definitivo; tan solo en los últimos 100 años se ha extinguido alrededor de 200 especies, las imágenes de los osos polares muriendo por el descongelamiento del Ártico, son reales y son una muestra de lo que viene para el hombre. La vida en el mundo como la conocemos no tendrá viabilidad más pronto de lo que imaginamos.

El fuerte y provocador discurso de la joven activista Greta Thunberg en la Cumbre 2019 sobre Acción Climática dirigido a los líderes políticos, es una alerta al mundo, pues como la propia Organización de las Naciones Unidas lo cita, se trata de una carrera contra reloj para frenar el cambio climático, en la cual no tenemos opción, debemos ganarla. Las palabras de Greta muestran la urgencia de que se vea más allá del interés económico, un mundo que colapsa y sin el cual ningún crecimiento será posible.

Nuestro país suscribió en 2015 el Acuerdo de París, un instrumento internacional para la reducción de emisiones contaminantes, firmado en su momento por 195 países, con el fin de controlar y reducir el calentamiento global; sin embargo, lamentablemente sus objetivos siguen siendo letra muerta en México.

El actual gobierno está ausente de este grave problema, no se han diseñado políticas públicas dirigidas a tratar de cumplir con los objetivos de la Agenda 2030, ya no digamos los gravísimos recortes presupuestales del año pasado y los que se perfilan para el 2020, para la SEMARNAT, que sumados ascienden a más del 30% menos.

Un tema prioritario de atención, es el grave viraje en relación al tipo de energía a la que le apuesta esta administración, pues mientras el mundo avanza en el camino de las energías limpias, el proyecto económico actual está centrado en los hidrocarburos, alejándonos del compromiso de reducir el carbono negro en 51% para el 2030.

La falta de protección de la biodiversidad también es un síntoma que debe alertarnos, los proyectos de infraestructura estratégicos para esta administración ponen en riesgo áreas naturales protegidas, como las reservas amenazadas por la construcción del Tren Maya, o los manglares que ya han comenzado a derrumbarse en el predio en donde se pretende construir la refinería de Dos Bocas, ya no digamos el Lago de Zumpango, que está en riesgo ante la eventual construcción del aeropuerto de Santa Lucia.

No solo el gobierno federal debe involucrarse, los gobiernos estatales y municipales, especialmente estos últimos que son los más cercanos a la ciudadanía, deben actuar en el marco de sus competencias para cambiar la dinámica del manejo de residuos, la promoción de campañas de reciclaje y en general de la generación de una nueva cultura ambiental; para ello, requieren estrategia, coordinación y recursos.

En el ámbito legislativo hay muchas asignaturas pendientes, desde la regulación de la utilización de plásticos de un solo uso, la generación de incentivos para la utilización de energías limpias y el freno inmobiliario que impida la destrucción de nuestra biodiversidad.

Se requiere de la acción del gobierno, es indispensable que esta administración deje de ignorar el problema, deje de perder el tiempo confrontando a los mexicanos y  asuma esto como lo que es, una grave crisis. Y si el gobierno no lo hace, si no para las construcciones que harán daño a las reservas, si no promueve las energías limpias, entonces es imperativo que los ciudadanos nos  organicemos para exigir fuertemente que lo hagan.

Quizá, lo más importante y necesario es el actuar ciudadano, el reto, generar una conciencia que nos mueva a la acción, promover una cultura de cuidado del ambiente, de cambio de hábitos en nuestra vida cotidiana, orientados al reciclaje, a evitar el desperdicio de los recursos, a contribuir con acciones pequeñas e individuales a sumar esfuerzos para garantizar que las concepciones de desarrollo no comprometan a las generaciones futuras.

Sin duda, este uno de los retos más grandes que enfrentan los Estados-nación, pues en el plano de la conciencia sobre el problema muchos ciudadanos, activistas, jóvenes y niños han optado, ante la lentitud de los gobiernos, por ser ellos mismos los agentes del cambio; para quienes participamos en la esfera pública, la lección es muy clara, vamos tarde.

Siete de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 están vinculados con la viabilidad para el planeta, el compromiso debe ser individual, comunitario, local, regional y global, de lo contrario, como lo dijo Greta Thunberg, ellos, los niños, no nos lo perdonarán, nosotros mismos, no nos lo perdonaremos.

#CuidadoAhí

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