DISCURSO

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL DISCURSO DEL LIC. ENRIQUE PEÑA NIETO, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA POR LA COALICIÓN COMPROMISO POR MÉXICO, DURANTE SU ENCUENTRO CON EMPRESARIOS DE ESTA CIUDAD.

Gómez Palacio, Durango., Viernes, 01 de junio de 2012




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Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Agradezco la gran oportunidad que me dan de poder compartir con ustedes la visión y la principal propuesta que vengo haciendo para que México esté mejor.

Le agradezco a Paty, quien ha participado en nombre de la sociedad civil de esta región de La Laguna, de la Comarca Lagunera, su participación, y quiero decirle que varias de las peticiones que hiciera serán respondidas y asumidas en un compromiso para apoyar esas acciones, hoy por la tarde que me reúna con la sociedad civil y con la gente que está en apoyo y respaldo a este proyecto, quienes quieren escuchar y saber de qué vengo haciendo.

Reitero mi agradecimiento a todas y a todos ustedes, y trataré de ser muy puntual en lo que quiero compartirles.

Estamos exactamente a un mes, hoy primero de junio, al primero de julio, día de la elección; pero, más importante que eso, es la fecha que sin duda convoco a los mexicanos a que, de manera meditada, razonada, decidan cuál es la propuesta que les genere mayor confianza para impulsar el desarrollo y progreso del país, el destino que México tendrá los siguientes seis años, y quizá más lejos, a partir de lo mucho que se logre hacer en esta administración.

Me he presentado en esta competencia democrática con la experiencia de haber estado en el servicio público y de haber acreditado resultados. Y, sobre todo, siendo parte del cambio democrático que México ha experimentado, y que este proceso debe, sin duda, reafirmar nuestra vocación democrática, nuestra condición que hemos logrado entre todos los mexicanos, en el esfuerzo de muchas generaciones que lucharon por esta apertura y por esta condición democrática que hoy hemos alcanzado.

Y que Paty hace un momento bien señaló lo que representa el principal reto, al menos el que yo vengo señalando, tenemos por delante: lograr que nuestra democracia sea una de resultados. Y, para que esto sea posible, es necesario imprimirle al gobierno mayor eficacia, lograr un Estado eficaz que realmente permita la materialización de objetivos, de derechos, muchos de ellos ya señalados en nuestra Constitución y que no dejan de ser un sólo anhelo y letra muerta para muchos mexicanos.

Sin duda, hay condiciones hoy de rezago y, sobre todo, de que en algunos indicadores del desarrollo social y económico no hemos avanzado lo que los mexicanos pudiesen esperar.

Por eso, la propuesta que vengo haciendo es la de un cambio con rumbo que, a partir de objetivos claramente señalados y de metas a lograr, podamos en la alineación de todo el Estado mexicano, de los distintos esfuerzos de las instituciones y órdenes de gobierno, podamos realmente acometerlos.

Porque México no puede rezagarse frente a lo que está pasando en el mundo: un mundo global, un mundo de alta competencia y que necesariamente tenemos que lograr que México se inserte en este mundo global de manera inteligente, de forma competitiva, generando mayores condiciones de bienestar a los mexicanos, y permitiendo que los mexicanos, nuestros emprendedores, empresarios, puedan competir también con el mundo entero.

¿Cuál es el diagnóstico del que partimos? ¿Cómo está hoy México? Lamentablemente vive escenarios críticos en varios de sus indicadores, los más importantes en desarrollo social y económico.

En primer lugar, hoy -como bien lo señalaba Paty hace un momento- México y varias entidades del país atraviesan por una ola de violencia y de inseguridad, que sin duda ha generado preocupación mayor, angustia en muchas familias mexicanas; y lo más grave, le ha restado libertad a muchos mexicanos. Porque se limitan a realizar sus actividades cotidianas, se limitan precisamente ante el acecho y la amenaza del crimen organizado.

Segundo indicador. México lamentablemente en los últimos cuatro años ha incrementado el número de mexicanos que atraviesan por la pobreza. Hoy tenemos una cifra verdaderamente lamentable y crítica en el desarrollo social de México: más de la mitad de la población vive en condición de pobreza, 57 millones de mexicanos. Y de ésos, 12 millones se han sumado a estas filas en los últimos cuatro años.

Tercer indicador. México ha tenido en su economía uno de los peores desempeños de los últimos 80 años. No hemos logrado siquiera crecer al 2 por ciento en promedio al año. Y que en contraste con lo que otros países de la región de América Latina han tenido, verdaderamente el nuestro resulta pobre e insuficiente para generar oportunidades de empleo y de desarrollo a los mexicanos.

Basta señalar que otros países, como Brasil, Chile, Argentina, Perú, han tenido 2 y 3 veces más crecimiento económico.

Cuarto indicador. Los niveles de desempleo que hemos alcanzado. Se ha duplicado en apenas seis años la tasa de desempleo; y más grave aún, la que también se ha duplicado entre la tasa de empleo juvenil, que pasó del 5 al casi 10 por ciento de desempleo entre los mexicanos jóvenes.

Y en el número de mexicanos, prácticamente el número se ha triplicado, de los 900 mil que eran hace seis años, hoy tenemos a dos millones y medio de mexicanos en esta condición.

Si vamos al tema educativo que, todos saben, es pilar y soporte del progreso y desarrollo de cualquier nación, nuestra condición también es crítica. No tenemos la cobertura suficiente y el nivel educativo es de baja calidad.

Sólo basta señalar que en el nivel preparatoria, donde hoy se tiene la mayor demanda, ésta alcanza a cubrir solamente o permitir que dos de tres mexicanos puedan estudiar la preparatoria; y en el nivel universitario, la condición todavía es más crítica, uno de cada tres mexicanos, con interés de estudiar la universidad, son los que pueden hacerlo, dos de tres se quedan sin poder estudiar la universidad.

Ante este escenario, mi propuesta ha sido muy clara, el compromiso que asumí desde el inicio de mi campaña es muy claro: primero, México necesita recuperar la paz y la seguridad que alguna vez tuviera o que estuviera en mejor condición. Y para ello he definido que lo más importante es dejar muy en claro cuál es el objetivo a alcanzar en materia de seguridad. Porque cuando no se tienen claramente definidos los objetivos, no hay más que dispersión de esfuerzos y ausencia en la colaboración de los distintos órdenes de gobierno y de las Instituciones del Estado Mexicano, encargadas de la seguridad pública.

Me he comprometido a reajustar justamente la estrategia en materia de seguridad, a partir de esta definición, de este objetivo: combatir la violencia, la violencia que básicamente se genera a partir de tres delitos: el homicidio, el secuestro y la extorsión. Tres delitos que se han duplicado y en algunos casos hasta triplicado en varias regiones del país.

Por eso el esfuerzo debe estar hoy concentrado en combatir y disminuir la violencia que se viven en el país. Y para ello he propuesto varias acciones, desde las de carácter preventivo, que tienen que ver con generar mayores oportunidades a los mexicanos. Si los mexicanos no tienen oportunidad de educarse y de emplearse en algún trabajo digno, para muchos será opción, lamentablemente, el estar siendo objeto de la cooptación del crimen organizado.

Esto es lo que no podemos permitir por más tiempo. Y por eso es importante impulsar acciones de manera acelerada para cambiar esta condición.

Hay que seguir trabajando en la profesionalización de nuestras policías. Hay que lograr la depuración de nuestras policías, la profesionalización y el equipamiento.

Yo he propuesto tres espacios, entidades, a combatir la inseguridad: las fuerzas de orden civil que se han sumado a la Policía Federal y que debiéramos incrementarlas en un mayor número; 36 mil se tienen hoy, debiera por lo menos crecer a 50 mil, para tener en el Estado una mayor capacidad de presencia territorial de la Policía Federal.

Aprovechar la presencia del Ejército y de la Armada, que para muchos ha significado tranquilidad. No obstante que en el tiempo las fuerzas armadas deberán de regresar a sus cuarteles de manera gradual, hoy es claro que no se puede tomar esta decisión de manera inmediata, en tanto en varios lugares del país no haya mejores condiciones, condiciones de mayor seguridad.

Y que bien podríamos aprovechar la fuerza que hoy la Armada y el Ejército destinan a cubrir tareas de seguridad, que es del orden de 40 mil elementos, para ser parte de lo que yo he denominado una Gendarmería Nacional, que tenga un objetivo: apoyar a las policías municipales de poblaciones de menos de 15 mil ó 20 mil habitantes, donde las policías en esos lugares verdaderamente o son inexistentes o han sido cooptadas por el crimen organizado, y su operación o su capacidad están totalmente debilitadas.

Y, por último, estoy decidido a promover la creación de las Policías Estatales Únicas. Porque tener un cuerpo de seguridad estatal en respeto a nuestro federalismo, permitiría tener un cuerpo de seguridad pública mucho más sólido, en condiciones más homogéneas, mejor equipado y preparado, para enfrentar al crimen organizado.

El Estado debe hacer mayor inversión, para realmente lograr que esté debidamente preparado para el crimen organizado. Hoy el crimen organizado actúa con mayor sofisticación, con mejor equipamiento, con armas de más grueso calibre, y el Estado no estaba preparado para hacerle frente. Por eso la decisión de haber llevado al Ejército y a la Armada a hacerle frente a estas organizaciones criminales.

El Estado debe prepararse y debe ser apto para poder combatir al crimen organizado; pero en este momento orientado a reducir la violencia, vuelvo a reiterar lo que debe ser el objetivo: reducir la violencia.

Y esto es marcar un reajuste a la estrategia que hasta ahora se ha seguido, para que la población, de manera tangible, sienta, viva y palpe la mejora en las condiciones de seguridad.

Y esfuerzos adicionales que deberán hacerse para lograr la modernización de todo el tramo de seguridad de justicia que el Estado tiene. No sólo en las áreas preventivas, en las áreas de persecución policiaca, sino también en lo que tiene que ver con procuración y administración de justicia: la modernización del Poder Judicial, donde los juicios orales que ahora prevén nuestra Constitución son hoy letra muerta en el orden federal y en casi todas las entidades del país.

Sólo tres entidades han hecho las reformas, que entonces se hicieran en la Constitución, para instrumentar la oralidad en la justicia penal. Entre ellas, por cierto, el Estado de México, donde hicimos y asumimos como propia esta reforma, que marcó sin duda un rompimiento y un parteaguas en el modelo de administración de justicia penal que el país por casi 100 años había tenido.

Y que ahora, en este nuevo modelo, sin duda deberá redundar en una mayor eficacia y hacer que la justicia se aplique de manera pronta y expedita. Porque a la postre lo que viene pasando es que de los delitos cometidos, de por sí pocos denunciados, y de los denuncias, todavía más pocos, los que eventualmente llegan a ser sancionados y a recibir condena o una sentencia condenatoria. Muy pocos. Dos de cada 100.

Así de crítico y así es el nivel de impunidad que lamentablemente tenemos en el país.

Esto hay que revertirlo, hay que cambiarlo, y para ello es necesario hacer mayor inversión.

Mi compromiso, precisamente porque este problema de la inseguridad representa uno de los problemas más sensibles entre la población de México hoy, es que hay que hacer mayor inversión. Cuando una tarea es prioritaria y no se ve reflejada en los presupuestos de los gobiernos, es mera demagogia; tiene que traducirse en mayor inversión pública, precisamente para lograr mayor eficacia del Estado mexicano en el combate al crimen organizado y a la ola de violencia, como tema central, que hoy tenemos delante de nosotros.

Me he comprometido también a impulsar distintas acciones y reformas de carácter estructural, para que México pueda realmente insertarse en la ruta de mayor crecimiento económico.

Ustedes representan a sectores empresariales de esta región, del país, y muy bien saben la fortaleza, la riqueza y oportunidad que México tiene para crecer aún más de lo muy pobre que ha venido teniendo su crecimiento económico, el muy bajo nivel de crecimiento.

Para este propósito he señalado distintas acciones. Muchos de ustedes a lo mejor ya me las escucharon, porque en foros varios no dejo de mencionarlas, y es que no han de suponer que para cada auditorio debiera tener una propuesta distinta, es la misma, porque tengo muy claro lo que hay que lograr, lo que tenemos que hacer, lo que estoy decidido a impulsar; y lo único que busco es compartirlo en distintos espacios. Sí en la misma propuesta, pero que sin duda va a cambiar la condición del país, la dinámica económica y social del país.

¿Qué he venido asumiendo en compromiso? Mantener la estabilidad macroeconómica del país, esta estabilidad que nos ha permitido contener la inflación, de hacer, desde el Banco Central o Banco de México, una política monetaria responsable para la contención de la inflación y un manejo responsable de las finanzas públicas, como condición en esta colaboración conjunta del Banco de México y el gobierno federal, precisamente para mantener la estabilidad macroeconómica del país.

A diferencia de lo que ocurre en otras naciones que están en crisis, no hay día que no sepamos de movimientos verdaderamente muy compulsivos en los mercados financieros en la eurozona, en Estados Unidos, y México tiene una condición estable que hay que mantener, y eso exige manejo responsable de las finanzas públicas.

Segundo, México tiene que alentar mayor competencia. Me propongo ser un gobierno que pugne, que promueva y que realmente se marque por ser promotor permanente, a través de instrumentos legales y de áreas que deberán crearse para este fin, de la competencia económica. Porque es en la competencia como lograremos modernizar nuestra planta productiva, impulsar la innovación y, sobre todo, ofrecer a los mexicanos productos de mejor precio y de mayor calidad.

Sólo la competencia permite esta condición.

Me he pronunciado en favor de hacer una reforma energética, para elevar la productividad de la empresa que es de toda la nación, que no significa privatizar, pero sí una reforma que permita la participación mayor del sector privado para hacer de PEMEX una empresa más productiva, con mayor capacidad para realizar trabajos de exploración, de producción y de refinación.

Porque sólo de esa manera, seguiremos importando a precios elevados y más con el tipo de cambio, que es volátil y que lo estamos apreciando en estos días. Seguir importando gasolina, que al final de cuentas sale más cara para los mexicanos. Tenemos que producir más, tenemos que tener mayor capacidad y dejar de importar.

Pero para qué destinar recursos que el Estado bien podría dedicar a infraestructura, a universidades, a hospitales. Por qué no dejar que el sector privado se ocupe de ampliar la capacidad de PEMEX, como empresa de la nación, pero de hacer inversiones para lograr esta capacidad mayor en infraestructura para la productividad de PEMEX. Y también de impulsar el desarrollo de nuevas fuentes de energía.

México consume energía que viene de fuentes no renovables: 70 por ciento del consumo de energía en el país viene de estas fuentes, que algún día se habrán de agotar y que apenas si estamos en el tiempo para impulsar el desarrollo de otras formas de generar energía, a través de otras fuentes renovables, precisamente para prepararnos para cuando los que hoy tenemos se vayan agotando.

Sólo dar un dato: el desierto del norte del país tiene una de las mayores radiaciones solares en el mundo y la oportunidad de aprovechar esa radiación para generar energía solar podría generar una revolución en México en la generación de energía.

Me propongo alentar el crédito. Como hombres de empresas, ustedes saben lo limitado que está el acceso al crédito. México financieramente está bien, pero presta poco; las instituciones de crédito prestan muy poco, en comparación con otros países que han probado mayores éxitos en el combate a la pobreza y en el crecimiento económico, como Brasil, que se ha vuelto de moda y un referente en la región, y que nos ganó ese espacio de referencia precisamente porque no hemos tenido mayor acceso al crédito. Y ahí el nivel del crédito es del doble, casi del 100 por ciento, en comparación con el que tenemos en México, que no llega al 50 por ciento.

Y estoy hablando del crédito público y privado; que si fuéramos sólo al crédito privado, es de la mitad: del 25 por ciento, con respecto al PIB.

Tenemos que impulsar mayor infraestructura, aquí lo planteó Paty, para impulsar las vocaciones económicas de las distintas regiones del país, como ésta, zona muy rica y de gran potencial, pero que demanda mayor infraestructura.

Y eso habrá que hacerlo con la participación del sector privado, impulsando la participación del sector privado.

Aquí saludé hace un momento a un empresario que apoyó el desarrollo de infraestructura en el Estado de México cuando fui gobernador, y que él sabe que en sólo seis años, en esta alianza pública-privada, logramos triplicar la red de autopistas que hoy circulan por el Estado de México, una entidad territorialmente pequeña, pero que tenía apenas 139 kilómetros de autopistas y hoy tiene casi 600 kilómetros y que se lograron hacer en sólo seis años, con la participación del sector privado.

Me propongo impulsar políticas de apoyo a las distintas industrias. No podemos permitir que la mejor política industrial sea la no política. Este modelo ha sido rebasado. Y si no apoya el gobierno a los industriales de distintas actividades económicas en el país, estaremos perdiendo competitividad y oportunidad de crecer y lograr mayor desarrollo y empleo para los mexicanos.

Hay un sector que de manera muy particular vengo señalando que tenemos que impulsar con mayor inversión, de manera decidida: el campo del país, la actividad agropecuaria. Porque esta actividad ha sido abandonada en buena medida por los gobiernos, por los últimos gobiernos.

Hoy el mundo ha cambiado y tenemos que apurarnos y acelerar los cambios que el mundo nos está imponiendo. Si algo ha impactado en los niveles de pobreza que México tiene, es el encarecimiento de los productos alimentarios; porque vivimos a expensas y somos rehenes de los precios internacionales que tienen los productos alimentarios. Somos un país que importamos más para poder satisfacer la demanda del mercado interno de alimentos. Tenemos que importarlos.

Muy pocas actividades de la industria agroalimentaria satisfacen la demanda interna.

Y por no hacerlo, evidentemente el impacto en los precios de los alimentos ha sido mayor, se han encarecido, y eso está generando pobreza en las familias mexicanas.

En las mesas de muchas familias, donde anteriormente tenían para comprar carne, huevo, leche, pescado, hoy se limitan a lo mejor a comprar frijoles, arroz, tortillas, y muy pocos días de la semana poder comprar algún otro producto, porque se ha encarecido la canasta alimentaria de los mexicanos.

Y déjenme darles un dato revelador: países en el mundo están hoy adquiriendo tierra en otros países para producir alimentos.

¿Qué significa? Que el mundo ha cambiado y que hoy la demanda de alimentos es mayor a la oferta de alimentos. Y que la especulación de precios y oferta de alimentos, sin duda de no ayudar, de no lograr que México produzca más de lo que aquí se consume, estaremos siendo rehenes de la escasez que eventualmente se pueda presentar en los mercados internacionales de alimentos y de los precios de los mismos.

Hay que lograr, lo que yo señalo, una revolución en el campo de México, una nueva revolución para el campo de México, que permita hacer que el campo y la actividad pecuaria sea más productiva, más rentable, con mayores apoyos para los insumos, para la eventual reconversión de cultivos, para la mecanización, para la tecnificación del campo.

No podemos ser ajenos al cambio climático, y miren que Durango lo padece.

Aquí hace no sé cuántos meses no llueve. Y esto nos debe llevar eventualmente a hacer reconversión de cultivos y a lo mejor la reubicación de varios cultivos o de varias zonas de cultivo, porque el cambio lamentablemente que el mundo ha tenido en cuanto al clima, nos va a seguir afectando. Y esto hay que entenderlo, leerlo a tiempo y hacer los ajustes necesarios.

Me propongo ser un gobierno que apoye de manera decidida la actividad agropecuaria del país, para lograr producción en México para el consumo que demandan los mexicanos.

Este es el objetivo, y seguro estoy que habremos de lograrlo.

A propósito de esto, quiero firmar ante ustedes un compromiso aquí en Durango, para una región y para un estado que se ha visto seriamente afectado por la sequía, para asumir desde aquí un compromiso para todo el país y que sin duda habrá de beneficiar de manera especial a los estados, 17 estados, tres de manera muy severa que se han afectado por las sequías, Durango, Coahuila, Chihuahua, Zacatecas, Sinaloa, pero son más los estados que se han visto seriamente afectados por las sequías.

Por eso, ante ustedes voy a firmar hoy la creación de un Programa para un Seguro Agropecuario para el Combate a la Sequía, o para hacerle frente a la sequía.

Hay que lograr que a través de políticas del Estado y con la participación de las instituciones aseguradoras, podamos tener un programa de seguro a los productores, que eventualmente se vean afectados por las sequías.

Ese es un compromiso que hoy voy a hacer delante de ustedes, que lo voy a firmar y que lo habré de hacer realidad, de llegar a la Presidencia de la República.

No me quiero extender más allá. Estos son los principales lineamientos, estas son las principales acciones que vengo postulando para el crecimiento económico, para combatir la pobreza, para mejorar las condiciones de seguridad del país.

Déjenme señalar una última, porque tiene que ver en cómo vamos a lograr disminuir los niveles de pobreza. Un elemento fundamental es impulsar la actividad agropecuaria, que ya lo señalé, pero también en lo que vengo comprometiendo ante los mexicanos, y que es un proyecto verdaderamente ambicioso, pero que establece niveles de justicia social elementales para todos los mexicanos, que es la creación de un Sistema de Seguridad Social Universal, que ofrezca a todos los mexicanos y beneficie no sólo a cuatro de diez mexicanos que hoy tienen los beneficios de la seguridad social, para que todos los mexicanos puedan disfrutar al menos de cuatro beneficios de un sistema como éste, que estoy comprometiendo: el acceso real a la salud; el seguro temporal de desempleo; el seguro de invalidez; y la pensión para el retiro a los adultos mayores.

Cuatro beneficios de un sistema de seguridad social que progresivamente vaya siendo financiado con impuestos generales, que permita e incentive la generación de empleos formales, que signifique: empleos mejor remunerados, sujetos a una constante capacitación y a una mayor productividad, pero que este modelo de seguridad social establece un nivel básico de bienestar para todos los mexicanos.

Porque es el campo, por ejemplo, una de las zonas sobre los sectores, que sufren de la mayor injusticia, y que al final de cuentas proyectan lo que queremos dejen de ser: el rostro de la pobreza en nuestro país. Porque es en el campo donde más se acentúa la pobreza.

Esto tenemos que revertirlo en apoyo a la actividad agropecuaria, pero a través también de mecanismos de la política social que establezcan estos niveles básicos de bienestar.

En síntesis, amigas y amigos de Durango y de esta región de La Laguna, estas son las grandes metas que he señalado, en las que me he comprometido, en las que he dejado claro cuál es la ruta para alcanzar estas metas.

México tiene que cambiar, México no puede seguir por esta ruta, donde el balance no es nada favorable. Y por eso, la trascendencia que tiene la decisión que los mexicanos habrán de tomar el próximo 1° de julio.

Me he presentado en esta contienda, asumiendo una actitud democrática, de respeto a la diversidad, de respeto a mis adversarios, de respeto a las distintas corrientes y expresiones que hay entre la sociedad, las que están en favor y las que no apoyan a esta causa; porque no puede ser otra la actitud que tenga quien aspira a ser Presidente de la República.

En el México democrático se exige también actitud responsable y de respeto para quien aspira a esta alta responsabilidad. Y como tal, la he venido asumiendo, de ser respetuoso de lo que la sociedad demanda; de mostrar respeto a los adversarios; de mostrar respeto a las distintas expresiones diversas que se dan hoy entre la sociedad.

Esa es la riqueza de nuestra democracia. Pero también la riqueza de nuestra democracia debe llevarnos a encontrar los puntos de coincidencia, que están señalados en varios, para que México esté mejor.

Se trata de verdaderamente lograr, en la definición que tengan los mexicanos el 1° de julio, en un mes, que México cambie, que México pueda estar mejor.

Nadie mejor que ustedes y la sociedad en general, saben, sienten, padecen lo que hoy no satisface a los mexicanos, y que demandan un cambio.

Me presento ante ustedes como una opción que quiere impulsar este cambio con rumbo, con estabilidad, generando confianza a la sociedad mexicana, para que juntos, un gobierno democrático y una sociedad del México democrático, podamos realmente transitar a mejores condiciones, apoyando y respaldando las acciones que necesitamos llevar a cabo para que México esté mejor.

Este es mi compromiso. Y celebro tener la oportunidad de estar hoy aquí con ustedes, la oportunidad que ustedes me dispensan, de poderla compartir, de poder hacer una apretada síntesis de la agenda que vengo proponiendo para que México sea un país de mayores y mejores oportunidades para todos los mexicanos.

Muchísimas gracias.

(Firma del Compromiso)

Si me lo permiten, ante ustedes voy a firmar este compromiso, para crear, dentro de la política de apoyo a la actividad agroalimentaria del país, un seguro para quienes eventualmente vivan los estragos y las afectaciones de las sequías.

Tenemos que lograr una política de cambio y de apoyo al campo, como ya lo señalé. Y este es un instrumento de certeza y de garantía a los productores del campo.

Ante ustedes firmo este compromiso.

¡Que sea por el bien del campo, del país y de todo México!

Muchas gracias.
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