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El gobierno de la opacidad

CNOP Jueves, 14 de febrero de 2019



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Viviana Mondragón Lazo


En un poco más de dos meses de gestión, López Obrador ha demostrado que la transparencia y la rendición de cuentas son actividades incómodas para su administración. Su gobierno se ha caracterizado por ser opaco y a pesar de que en su discurso dice que su principal objetivo es acabar con la corrupción, en los hechos se conduce en el sentido opuesto.

Lo más preocupante de ello, es que como la experiencia y la historia nos indican la opacidad y la discrecionalidad son dos aspectos que promueven la corrupción y el autoritarismo.

Muchos son los ejemplos de opacidad, conflicto de interés, violaciones a la ley y a la Constitución, asignaciones presupuestales discrecionales y críticas al Sistema Nacional Anticorrupción y al INAI, son hasta ahora la colección de acciones que conducen a perpetuar el cáncer de la corrupción, en lugar de combatirlo, pero además vulneran el derecho a la información y libertad de expresión, principios fundamentales en cualquier democracia.

Casos verdaderamente escandalosos son el amiguismo y tráfico de influencias, mejor conocido en los últimos tiempos como conflicto de interés, basta ver el rosario de nombramientos que el Presidente de la República ha dado a sus cuates, a sus compadres y a sus incondicionales.

Entre los nombramientos más reprobables destacan las ternas que ha enviado para Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, integradas por militantes de su partido y familiares de empresarios que trabajan para el gobierno; el nombramiento de un fiel colaborador como subgobernador del Banco de México, quien además es esposo de la Secretaria de Economía.

Los más recientes y vergonzosos son las dos subdirecciones del CONACyT, con perfiles que tienen nula preparación científica y académica; así como las propuestas para Comisionados de la CRE, que su única cualidad es su amistad con el presidente, ya que han demostrado que son incompetentes para los cargos propuestos.

En segundo lugar, la gran cantidad de asignaciones, licitaciones y adjudicaciones a modo, que en la total opacidad se han asignado concediendo proyectos a empresas amigas y en algunos casos, cambiando las normas.

Tales son, la aprobación del Congreso de Tabasco, donde Morena tiene mayoría, para que las licitaciones de la construcción de la refinería de Dos Bocas sean directas; la compra directa que realizó el Gobierno Federal de más de 500 pipas para transportar combustibles, lo más grave es que dichos vehículos no cumplían con la norma mexicana para la circulación de transportes de sustancias peligrosas, a lo cual, el gobierno optó por modificar de forma exprés dicha normatividad en lugar de cambiar las pipas, poniendo en riesgo a los ciudadanos que tengan la desgracia de circular cerca de estos transportes.

Pareciera que la desgracia de más de 120 muertes ocasionadas por una estrategia desordenada e improvisada para combatir el robo de combustibles en Tlahuelilpan, Hidalgo no es suficiente para que el gobierno federal ponga en el centro de sus decisiones la seguridad de los mexicanos.

Entre las violaciones a la Ley y a la Constitución, el caso más grave es el del reclutamiento que el gobierno federal inició para los integrantes de la Guardia Nacional, aun cuando la Reforma Constitucional para su creación y la Ley secundaria no han sido aprobadas por el Congreso de la Unión, además de muchas otras formas en las que el Presidente ha demostrado que está dispuesto a pasar por encima de nuestra Carta Magna.

Los ejemplos más desafortunados son las modificaciones que han hecho a las leyes para dejarlas a modo de sus amigos, en donde el Fondo de Cultura Económica y el Sistema de Administración Tributaria son el mejor ejemplo de decisiones autoritarias.

Se cuentan también las descalificaciones, acusaciones y reducciones presupuestarias que ha propinado el presidente en contra del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y la relegación sistemática del Sistema Nacional Anticorrupción, lo cual mina a instituciones que son garantes de la transparencia, la rendición de cuentas, el derecho a la información y la libertad de expresión, dando paso a un ejercicio autoritario del poder.

Todos estos ejemplos son señales claras de que para el gobierno estos temas son incómodos y le resulta imperioso quitarlos de su camino. Estamos ante el reto ciudadano de defender las conquistas que en materia de transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción hemos alcanzado en los últimos años, a fin de garantizar la permanencia de nuestras instituciones y principalmente la prevalencia del régimen democrático.

Recordemos que la opacidad, el amiguismo, la violación de la ley, las leyes a modo y también la ineptitud son también formas de corrupción y conducen al autoritarismo.

.#CuidadoAhí

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