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“El ogro neoliberal”

CEN del PRI Lunes, 17 de diciembre de 2018



Seleciona un color
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Por fin, después de prácticamente 40 años, los mexicanos ya sabemos a quién podemos echarle la culpa de nuestra desgracia. Ya tenemos, finalmente la justificación que podemos utilizar como pretexto para cualquier cosa que se nos venga en mente.
 
Así como cuando en 1979, Octavio Paz sentenció que el monstruoso Estado, “el ogro filantrópico, es simultáneamente causa y expresión de nuestros males”; ahora, el Presidente López Obrador hace lo propio señalando al modelo neoliberal como el responsable de todos nuestros males hoy en día, incluso hasta del incremento de los casos de diabetes en nuestro país, como irónicamente se pudo leer en las benditas redes sociales.
 
En un análisis miope plagado de verdades a medias durante su toma de posesión, el titular del Ejecutivo dejó ver claramente una visión globalifóbica en términos económicos. Una visión casi feudalista basada en la autosuficiencia agroalimentaria, que cualquier estudiante de primer semestre de licenciatura podría rebatirle fácilmente con los apuntes de Adam Smith en la mano. Una visión propia de la época de la Guerra Fría, donde se pretende responsabilizar a un sistema económico de la “quiebra” del país.
 
Así pues, al “ogro filantrópico” de nuestro Premio Nobel de Literatura, hay que sumarle “el ogro neoliberal” de nuestro Presidente. El otro gran villano de nuestra película trágica. Todo hubiera sido diferente si no nos hubiéramos dejado seducir por el canto de las sirenas, y hubiéramos bajado las cortinas al libre mercado como en su momento lo hicieran Cuba y Corea del Norte, o más recientemente, Venezuela.
 
Ciertamente, el Presidente de la República no se equivoca al señalar que en la implementación de estas políticas neoliberales han sacado provecho desmedido, la oligarquía y los poderes fácticos, y que los grandes beneficios no han permeado como debiera ser hacia la gente más desfavorecida. “Es inhumano utilizar al Gobierno para defender intereses particulares, y desvanecerlo cuando se trata de proteger el beneficio de las mayorías; no es lícito defender la facultad del Estado para rescatar instituciones financieras en quiebra, y considerarlo una carga cuando se busca promover el bienestar de los más necesitados”, sentenció López Obrador el pasado 1 de diciembre en el Congreso de la Unión. Irrefutable por donde se le quiera ver. Tiene toda la razón.
 
Pero también es preciso señalar que eso tiene que ver más con la corrupción y la impunidad tan arraigada en nuestro sistema político, que con una política económica per se. Ejemplos exitosos hay de sobra en el mundo. Y es precisamente aquí donde entra lo que tanto nos prometió López Obrador durante su campaña: acabar con la corrupción y la impunidad. Dos grandes males que tanto han lastimado a nuestro país que no se erradicarán ni por decreto ni con la implementación de una constitución moral, como ingenuamente se nos quiere hacer creer.

En la medida que López Obrador parta de lo mucho que se ha avanzado utilizando este modelo económico, y logre reducir a la par este binomio maligno, en esa medida va a ser su éxito, y por consiguiente, el de todos nosotros. No pretendiendo cambiar la receta económica porque contra los mercados no va a poder, con todo y sus 30 millones de votos. Ya lo comprobó.

Tiene que tener muy en cuenta, que “el ogro neoliberal”, -que lleva más de 30 años presente entre nosotros-, y que tanto criticó el día de su toma de protesta, es el mismo que nos ha convertido en la 13va. economía más grande del mundo; es el mismo que nos ha llevado a ser la sexta potencia turística y la décima en el sector agroalimentario a nivel mundial; es el mismo que ha permitido que hoy exportemos más que todos los países de América Latina juntos; es el mismo que ha permitido que hoy tengamos una balanza agroalimentaria positiva; y es el mismo, que ha logrado generar récord de empleos en nuestro país gracias en gran medida, a la inversión extranjera directa histórica alcanzada durante estos seis años.

A asustar a otros con ese ogro, porque ahí están las cifras para quien desee corroborarlas.

@ErnestoCR_

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