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AMLO ama a los pobres, por eso los reproduce. Prepárense para la pobreza franciscana

CEN DEL PRI Martes, 28 de abril de 2020



Seleciona un color
Seleciona un color

Viviana C. Mondragón Lazo

“El comunismo y el poder de los soviets no hicieron de Rusia un país próspero, con una sociedad dinámica y un pueblo libre. El comunismo ha demostrado a las claras su incapacidad para generar un desarrollo autónomo y sano, condenando a nuestro país a ir siempre a la zaga de los países económicamente desarrollados. Fue un callejón sin salida”
Vladimir Putin

El domingo 5 de abril el presidente López Obrador dio un mensaje al que denominó quinto informe al pueblo de México, más allá de que el mensaje revelara una evidente ausencia de liderazgo para enfrentar la crisis sanitaria y económica por la que atraviesa el país, dejó, en conjunto con otras declaraciones recientes, muy claras sus intenciones.

Si bien es cierto nunca ha engañado a nadie sobre el proyecto que tenía para México, si es real que sus aspiraciones se veían lejanas en el tiempo, sin embargo, la contingencia que enfrentamos como consecuencia de la pandemia causada por el Coronavirus, ha acelerado sus planes, y eso es verdaderamente preocupante para el país.

Me explico, en todos sus años de campaña, AMLO hizo suya una frase de González Pedrero “Por el bien de todos, primero los pobres”, su eje de comunicación fue siempre centrado en los pobres, incluso una vez llegado al poder, cuando le cuestionaban la efectividad de la “austeridad republicana” él respondía que si ésta no funcionaba, tendríamos que llegar a la pobreza franciscana.

Poner a los pobres en el centro de su proyecto no es para nada cuestionable, por el contrario, resulta loable y hasta admirable, particularmente tratándose de una sociedad profundamente desigual como la mexicana, y en la que más de 40% de la población vive en situación de pobreza.

No, ese no es el problema, lo preocupante está en la estrategia para extinguir las desigualdades sociales, es decir, de cómo se iguala a la sociedad. Cuando la ruta de igualación no es tratar de sacar a los pobres de su situación económica y social,  sino que se plantea empobrecer a quienes no lo son, y así todos sean iguales; o sea, todos igual de pobres, es cuando resulta cuestionable su proyecto; ahí está el problema.

Aún en el contexto de emergencia nacional por el que atraviesa México, el “plan” económico del gobierno es el mismo que ya tenían antes de la pandemia de COVID-19, solo que ahora destinará más recursos a sus programas sociales clientelares y a sus obras faraónicas que solo implicarán echar dinero bueno al malo; después de la alarmante caída en los precios del petróleo, seguir con el proyecto de la refinería de Dos Bocas no corresponde a una estrategia económica, sino a una convicción ideológica y a una visión personalísima, y yo diría anquilosada, del mundo que tiene el presidente de México.

En reiteradas ocasiones ha asegurado que se utilizarán los ahorros que tiene el gobierno, siendo que los acumulados dejados por las administraciones pasadas han sido mermados por casi 50% en su primer año de gobierno, sin que hubiera crisis. Propone también medidas más severas de “austeridad republicana”, incurriendo incluso en la violación de los derechos adquiridos de trabajadores del Estado como el aguinaldo. Lo barato sale caro, y hoy vemos lastimosamente que, el costo de la ineptitud, la necedad y la ideologización están siendo vidas humanas, las vidas de los mexicanos.

Lo más grave, es el abandono de los agentes productivos y generadores de riqueza y empleo en el país, los micro, pequeños y medianos empresarios, quienes para superar la crisis y mantener su plantilla laboral necesitan apoyo e incentivos, y que de forma rotunda han sido ignorados por el gobierno federal. Bajo el argumento de que no habrá rescates, se ignora que no se trata de multimillonarios sino de empresas que tienen 5, 10 y hasta 100 trabajadores, que generan el 78% de los empleos del país y aportan el 42% del PIB nacional , y que sin apoyos difícilmente sobrevivirán después de la pandemia, y con su desaparición miles de familias quedaran en el desempleo y en el desamparo.

Se trata de familias que hoy conforman una muy numerosa clase media en este país y que están seriamente amenazadas por las políticas de empobrecimiento que se vislumbran como objetivo por parte del gobierno.

Pero, ¿por qué empobrecer a los mexicanos?, ¿para qué?, la respuesta es sencilla, un pueblo pobre e ignorante es mucho más fácil de controlar y manipular, y sobre todo, de adoctrinar. A Hugo Chávez y Nicolás Maduro les llevó dos décadas empobrecer al pueblo venezolano, en México, la crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 ha acelerado un proceso que se percibía lento, incluso en los cálculos del actual gobierno.

Quizá lo único bueno que podemos tener los mexicanos hoy ante lo que observamos que ocurre con quienes detentan el poder, es saber que el futuro del país está en nuestras manos, pues el presidente solo continuará con sus planes. Los mexicanos tenemos dos opciones, prepararnos para la pobreza que viene, no se si sea franciscana o no, lo que si es que es real; o bien, ante el vacío de poder que se genera por la incapacidad del gobierno que no tiene la altura y la capacidad de llenar el espacio de un jefe de Estado, paradójicamente a lo que más miedo le tenía, llenarlo nosotros como ciudadanos y sacar adelante a este país.

#CuidadoAhí

 

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Arana, David (2018). “Pymes mexicanas, un panorama para 2018”,  Forbes México, 31 de enero, en URL:https://www.forbes.com.mx/pymes-mexicanas-un-panorama-para-2018/, consultado el 20 de abril de 2020.

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