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LA OPOSICIÓN QUE NO SUPIERON SER

CEN DEL PRI Jueves, 02 de enero de 2020



Seleciona un color
Seleciona un color

Pensar en la oposición política nos hace imaginar declaraciones beligerantes, acompañadas de acciones desmesuradas e incluso violentas. Y es que, hasta hace un año, así actuaba gran parte de esa cara de la democracia en México.

El papel opositor se volvió sencillo: estar en contra de todo y a favor de nada, detonar el enojo social y venderse como la solución milagrosa para todo malestar. Una receta que permitía capitalizar, sin explicar cómo se lograría.

Actualmente el juego ha cambiado y el tablero político mexicano es distinto. Los partidos se encuentran ante la disyuntiva de ser la oposición que privilegia el diálogo y el consenso, o la que genera el caos y la división.

El aumento de la politización social, es tan grande como su polarización. El clima de la división ha escalado, y abonar a ello sería tan arriesgado como irresponsable.

Los nuevos tiempos exigen nuevas estrategias. Privilegiar el bien social sobre los intereses políticos deberán ser la regla y no la excepción.

La interlocución y el cabildeo serán herramientas claves para recuperar banderas sociales y encabezar soluciones.

Las voces deberán pasar de la protesta a la propuesta, los liderazgos unirse por causas en común, y la sociedad participar en la búsqueda de estos resultados.

La dirigencia nacional del PRI lo tiene claro: vivir una democracia de diálogo nos fortalece como país, y la propuesta será la constante.

Los tiempos en que Alejandro Moreno presidía la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) son muestra clara. Ante la incertidumbre de la transición gubernamental, se convirtió en el interlocutor de los ejecutivos estatales. Unir a los gobernadores fortaleció a la CONAGO, y con ello a los estados.

Con su llegada a Insurgentes Norte 59, la re-evolución de la oposición avanzó.

Cuando se intentó gravar las ventas por catálogo, el PRI alzó la voz, escuchó a las mujeres minoristas y llevó sus causas a la Cámara.

Cuando el presupuesto federal asestaba un duro golpe al campo, el PRI alzó la voz, escuchó a los campesinos y llevó sus causas a la Cámara.

El trabajo coordinado con los legisladores benefició a miles de familias. La clave fue una: escuchar, comprender y proponer.

El PRI también sabe ser enérgico. Cuando se dio el fallido operativo federal en Sinaloa, compartimos la importancia de preservar vidas inocentes, pero señalamos enfáticamente la irresponsabilidad e improvisación ante un acto de tal magnitud.

Pugnar por el buen ejercicio del servicio público, y por el debate de altura, será siempre pugnar por la democracia de México.

Aportar capacidad y talento, por encima del encono y la división, permitirá la conformación de una oposición digna de la confianza ciudadana. Una oposición que los hoy gobiernan, no supieron ser.

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