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MÉXICO 2019: El costo de la improvisación.

CEN DEL PRI Lunes, 02 de diciembre de 2019



Seleciona un color
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Jorge Tejero Zapata

Este 1 de diciembre, se cumplió el primer año de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, más allá de juicios y percepciones, propongo una revisión estadística del desempeño gubernamental. Solo así, podremos llegar a conclusiones imparciales.

Para 2018, México se proyectaba como un país líder en desarrollo y crecimiento a nivel global, hoy los datos revelan algo distinto.

Según la métrica realizada por “Ease of Doing Business Rank”, en solo 11 meses nuestro país cayó 5 posiciones en el indicador de facilidad para hacer negocios, alcanzando el lugar 54 entre 190 naciones.

En materia de crecimiento económico, las erráticas decisiones del gobierno federal ha costado mucho a los mexicanos. Al final del sexenio pasado, cerrábamos el año con un crecimiento de entre el 1.1% y el 2.1%. Según el último reporte del Banco de México, este 2019 se cerrará entre el -0.2% y 0.2%.

La tasa de desempleo pasó de un 3.2% a 3.6% en 2019, como proporción de la población económicamente activa.

De acuerdo a los componentes del Indicador de Confianza del Consumidor 2019, la desconfianza de los mexicanos sobre su situación económica para los próximos 12 meses aumentó, de -1.3 en octubre del año pasado, a -2.0 puntos en la actualidad.

Observar los indicadores económicos revela una gran verdad: México registra una caída importante este año.

Regir un país con políticas públicas regresivas, sin un objetivo claro a mediano, o largo plazo, como la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, o la construcción de la Refinería en Dos Bocas, se traduce en indicadores negativos.

La fórmula es sencilla: si se dificultan las condiciones para hacer negocios, el crecimiento económico se detendrá, las contribuciones disminuirán y el gobierno deberá contraer deuda para operar.

La reducción de fuentes laborales y la proliferación de empleos de mala calidad colocan al país en un escenario complejo.

Tan solo en 2019, disminuyeron 2.3 millones de plazas de entre 3 y 5 salarios mínimos, y desaparecieron 571 mil superiores a los 5 salarios mínimos.

El actual gobierno de la república ha sido claro en algo: cuando las cifras no les favorecen, es porque las cifras están mal. Valdría la pena entendieran que cuando no se mide lo que se hace, no se puede controlar y si no se puede controlar, no se puede dirigir y si no se puede dirigir no se puede mejorar. Ahí radica la solución real, al problema actual.

Gobernar tiene ciencia y mucha. Nadie está en contra de programas sociales que beneficien a los ciudadanos, pero regalar dinero no genera ni crecimiento, ni desarrollo.

Quien piense que el asistencialismo sin conducción dará resultados, está gravemente equivocado; basta mirar Jóvenes Construyendo el Futuro, que a pesar de ser un programa con buenas intenciones, su rendimiento de colocación laboral es apenas del 1.5%, un dispendio con pocos resultados.

Sacar adelante a nuestro país requiere la total capacidad de sus funcionarios. La bandera del combate contra la corrupción enmarca los esfuerzos de la Cuarta Transformación, sin embargo, practicarla pareciera requisito fundamental para formar parte de ella.

No se trata de estar en contra del sistema, mucho menos de intentar hacerlos tropezar; se trata de apostar todo a favor de México, hacerlo por y para beneficio de todos.

Pensar que se necesita el 90% de honestidad y el 10% de capacidad, es vivir cegado en una fantasía; el país exige el 100% de ambas.

Habrá que recordarles, que el primer acto de corrupción que un funcionario público comete, es aceptar un cargo para el cual no tiene las competencias necesarias.

López Obrador cumplió un año en la presidencia, y es lo único que ha cumplido.

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