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El gobierno de la Ineptitud

CEN DEL PRI Jueves, 29 de agosto de 2019



Seleciona un color
Seleciona un color

La ineptitud también es una forma de corrupción, pero más grave, en la historia  de la humanidad, los gobernantes ineptos, que además generalmente resultan soberbios, han llevado a sus pueblos a verdaderas catástrofes.

Han bastado 10 meses para que la actual administración, como se dice coloquialmente “saque el cobre” y muestre de qué están hechos, quedando claro que no saben y no pueden.

Estancamiento económico, las cifras más altas de violencia e inseguridad desde que se tiene medición, humillación internacional, fallas en políticas públicas que funcionaban muy bien, el desempleo más alto de las últimas décadas, la caída en el ranking internacional de los países más visitados por turistas, la renuncia a contar con cancelación de un aeropuerto de primer nivel mundial con cargo a los impuestos de los mexicanos y un largo etcétera que crece cada día y amenaza a nuestro país.

Más aún, resulta escandaloso que se pretenda institucionalizar la ineptitud, cambiando leyes a modo o mayoriteando en ambas Cámaras del Congreso para que los cuates del presidente ocupen cargos para los que no tienen el perfil, como ocurrió con el nombramiento de los Comisionados de los órganos reguladores de energía, o la hija del particular del presidente que sin experiencia tiene a su cargo la responsabilidad de las compras internacionales de PEMEX.

Los reportes del INEGI sobre el crecimiento cero del PIB y las declaraciones del presidente sobre la “diferencia” entre crecimiento y desarrollo, así como la renuncia del titular de la Secretaría de Hacienda, son una muestra clara de la ineptitud en materia económica que caracteriza al gobierno de la mal llamada cuarta transformación. Tan sencillo como que si no se genera riqueza, no hay nada que repartir, ni a los pobres, ni a nadie.

En materia de seguridad, se presenta un fenómeno similar, al inicio del sexenio se planteó la eliminación de los recursos para los refugios de mujeres víctimas de violencia, cuando este gobierno presenta las cifras más altas de feminicidios; la secretaria de Gobernación y su subsecretario no se ponen de acuerdo con el presidente respecto de cómo lograr la pacificación en el país; y mientras las cifras de violencia siguen en aumento, el presidente dice que el pueblo está feliz.

En el mundo nos ven, ahora si, como el patio trasero de los Estados Unidos, dispuestos a ceder, sin chistar, a todas las indicaciones que el primer mandatario del país vecino del norte dicte, así se trate de poner un muro humano en la frontera sur de México y regalar dinero a países centroamericanos, expuestos a tener que cumplir las siguientes instrucciones, pues a la primera de cambio el gobierno mexicano se asustó y agachó la cabeza. Cualquiera que haya leído los libros de Donald Trump, sabe que con los adversarios que resisten, negocia, pero con adversarios como el gobierno mexicano, que se agachan, los aplasta, así la humillación de la que somos presa.

Lo que resulta un verdadero escándalo es que en tan poco tiempo hayan puesto en vilo políticas públicas que por décadas funcionaban como relojito y que por una mal entendida concentración de las adquisiciones, hoy hay miles de hospitales y centros de salud en el país que no tienen vacunas, ya no digamos del desabasto de medicinas y el despido de miles de médicos y enfermeras por una absurda y falsa “austeridad”.

La falta de visión al cerrar el Consejo de Promoción Turística y las representaciones económicas en más de 10 países, provoca que lleguen menos turistas y menos inversiones a nuestro país, minando la capacidad de generar empleos en diversas áreas de la economía.

El caso más insultante, es quizá la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, pues paradójicamente salía más caro cancelarlo que terminarlo, y aun con ese conocimiento el gobierno decidió no continuar con el proyecto, haciendo que los mexicanos paguen más sin tener un aeropuerto, sin mencionar el fiasco del cerro que nunca vieron en Santa Lucia.

Lamentablemente podríamos seguir enumerando ejemplos en los que la ineptitud es la marca de la casa de Palacio Nacional. Gobernar implica responsabilidad, por ello es preciso impulsar medidas que permitan a los mexicanos sancionar a un gobierno que en lugar de resolver los problemas de la nación, parece estar en una carrera frenética por destruir, mostrando toda la ineptitud que les cabe, intentando institucionalizarla y legitimarla, corrompiendo de fondo la noble actividad del servicio público.

#CuidadoAhí

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