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Reforma política: ¿austeridad o proyecto de poder?

CEN del PRI Martes, 25 de junio de 2019



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Viviana Mondragón Lazo

Estamos siendo testigos de la construcción de un proyecto de poder, que bajo el argumento de la austeridad pretende concretar una estrategia para dar al presidente el control absoluto de los poderes del Estado y garantizar su perpetuación en la presidencia.

Los foros sobre la reforma política que se realizan en el Congreso de la Unión dejan ver dos posiciones muy claras, una que pretende desmantelar y destruir los avances de la democracia mexicana que se ha construido a los largo de varias décadas y que han sido resultado de la pluralidad y la participación de todas las fuerzas políticas; y otra, la de especialistas, académicos, representantes de instituciones y organizaciones de la sociedad civil, quienes ponen sobre la mesa las asignaturas pendientes que aún tiene nuestro régimen democrático.

Planteamientos como la eliminación de los consejeros del INE y la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales, OPLES; la reducción de los diputados plurinominales o la disminución del financiamiento público a los partidos políticos, son propuestas claramente regresivas, y por muy atractivas o populares que parezcan, es fundamental analizar a fondo sus implicaciones.

Las tres, pero principalmente la disminución de los diputados plurinominales, provocarían una disminución sustantiva de las posibilidades y espacios de representación de los grupos y partidos minoritarios de oposición. No debemos olvidar que el actual diseño institucional fue impulsado por quienes ahora ocupan el poder, pero que desde su papel de oposición impulsaron cambios para garantizar un piso parejo para todos los contendientes, buscando generar una verdadera competencia electoral y democrática.

La creación de los órganos electorales locales permitió un avance sustantivo de las minorías y las oposiciones en los municipios, los congresos locales y las gubernaturas en los estados, por lo que su eliminación generaría un duro golpe al federalismo electoral y demandaría un mayor esfuerzo del INE, institución a la que por cierto también se pretende vulnerar con la reducción o eliminación de los integrantes del Consejo General y el nombramiento a modo por parte del presidente de quienes lo dirijan; medida claramente autoritaria y regresiva que solo beneficiaría a Morena y el proyecto de poder que impulsa.
El financiamiento público a los partidos políticos fue, en su momento, una propuesta que tenía como argumento central que los partidos de oposición debían tener recursos para contender en circunstancias equitativas con el partido en el gobierno, así mismo, blindaba a los procesos electorales de la utilización de recursos privados que generaran compromisos con poderes fácticos e incluso del riesgo de la utilización de dinero de procedencia ilícita.

Caso aparte es la iniciativa de “revocación de mandato”, pues tal como lo propone la iniciativa presidencial, no es más que una ratificación de mandato, se trata de una perversión de un modelo de control ciudadano existente en diversos regímenes democráticos, en los cuales se empodera a la ciudadanía, en tanto que en México se da fortalece al presidente, convirtiéndose así en un mecanismo de perpetuación en el poder, más que en un derecho ciudadano.

Se requiere avanzar en las asignaturas pendientes de nuestra democracia, con iniciativas que nos conduzcan a una reforma electoral que considere aspectos como la promoción de una cultura política democrática, la garantía de participación de las minorías, la erradicación de la violencia política en razón de género, el uso de la tecnología para agilizar y hacer más eficientes los procesos electorales, la revisión y perfeccionamiento de los mecanismos de participación ciudadana, sanciones por incumplimiento de promesas de campaña y, por qué no, la democratización de la vida interna de los partidos políticos.

Asimismo, es necesario trabajar de forma paralela en otros aspectos pendientes de la reforma del Estado, tales como el fortalecimiento del federalismo y el desarrollo municipal, la división y autonomía de los poderes para contar con contrapesos reales y el blindaje de los órganos con autonomía constitucional.

Es muy importante que los mexicanos frenemos esta embestida autoritaria que atenta contra nuestra democracia y bajo el pretexto de la austeridad busca construir el proyecto de poder de una sola persona.

#CuidadoAhí

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